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Tuesday, September 10, 2013

Los verdaderos adoradores se reconocen por sus frutos

Tocante a los adoradores verdaderos y los falsos, Jesucristo dijo a sus seguidores: “Nunca se recogen uvas de espinos o higos de cardos, ¿verdad? Así mismo, todo árbol bueno produce fruto excelente, pero todo árbol podrido produce fruto inservible; un árbol bueno no puede dar fruto inservible, ni puede un árbol podrido producir fruto excelente. [...] Realmente, pues, por sus frutos reconocerán a aquellos hombres”. De modo que los verdaderos adoradores se reconocerían por sus frutos, sus obras. ¿Cuáles son esos frutos? (Mateo 7:16-20.)

En primer lugar, la adoración verdadera une a los creyentes en un vínculo de amor. Jesús explicó a sus discípulos: “Les doy un nuevo mandamiento: que se amen unos a otros; así como yo los he amado, que ustedes también se amen los unos a los otros. En esto todos conocerán que ustedes son mis discípulos, si tienen amor entre sí”. Los auténticos seguidores de Cristo se tienen amor, un amor tan grande que a los ojos de todos queda claro que ellos son los que practican la religión verdadera (Juan 13:34, 35).

Por esta razón, sería impensable que los cristianos verdaderos se levantaran en armas unos contra otros. ¿Siguen esta norma los miembros de las iglesias? En la II Guerra Mundial, la única religión organizada cuyos fieles se negaron sistemática y rotundamente a apoyar el esfuerzo bélico fue la de los testigos de Jehová. Hanns Lilje, ex obispo de la Iglesia Protestante de Hannover (Alemania), escribió lo siguiente sobre los Testigos: “Pueden decir con justicia que son el único grupo importante de objetores de conciencia en el Tercer Reich”. Durante aquel conflicto, los Testigos de muchos países estuvieron dispuestos a sufrir represalias antes de promover o apoyar la guerra.

¿Qué otros frutos indicó Jesús que identificarían a los discípulos verdaderos? En la oración del padrenuestro empezó diciendo: “Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga a nosotros tu reino, hágase tu voluntad, así en la tierra como en el cielo”. Jesús asignó prioridad a la santificación del nombre personal de Dios, Jehová, y expresó el deseo de que en toda la Tierra se hiciera la voluntad de su Padre mediante el Reino celestial. ¿A qué religión se la conoce por hacer público el nombre Jehová y proclamar que el Reino de Dios es la única esperanza que tiene la humanidad de vivir en paz? Los testigos de Jehová, portadores del nombre divino, dan a conocer las buenas nuevas del Reino en 236 países y territorios y distribuyen publicaciones en más de cuatrocientos setenta idiomas (Mateo 6:9, 10, Sagrada Biblia, Serafín de Ausejo).

También siguen el ejemplo de Jesús manteniéndose al margen de la política y las controversias sociales. “Ellos no son parte del mundo, así como yo no soy parte del mundo”, dijo Jesús de sus discípulos. Además, los Testigos aceptan la Biblia como la Palabra de Dios, convencidos de que “toda Escritura es inspirada de Dios y provechosa para enseñar, para censurar, para rectificar las cosas, para disciplinar en justicia, para que el hombre de Dios sea enteramente competente y esté completamente equipado para toda buena obra” (Juan 17:14, 17; 2 Timoteo 3:16, 17).

La religión verdadera se distingue de las demás

Todos estos frutos —mostrarse amor abnegado, santificar el nombre de Jehová, proclamar el Reino de Dios, mantenerse separados del mundo y tener fe en la Biblia— caracterizan a los verdaderos siervos de Dios y los distinguen de las demás religiones. Después de varias conversaciones con los testigos de Jehová, una señora sacó sus propias conclusiones y les dijo: “Conozco muchas religiones, y todas se parecen. Los únicos que son totalmente diferentes son ustedes”.

Está claro que no todas las religiones llevan a un mismo Dios. Pero hay una religión que se distingue de todas las demás: los testigos de Jehová, que ya ascienden a más de siete millones en todo el mundo. Al apoyar la Palabra de Dios, la Biblia, y atenerse a ella, han logrado lo que ningún otro grupo u organización: unir a personas de diversas nacionalidades, lenguas, etnias y razas en la adoración del único Dios verdadero, Jehová. Los Testigos le ayudarán con gusto a aprender acerca de Jehová, averiguar lo que él pide de nosotros y experimentar la paz y la seguridad que viene de adorarle de la manera que él aprueba. Merece la pena aspirar a esa meta, ¿verdad?

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