aGrAdEcEr Es CoMpArTiR... CoMpArTe Lo QuE tE gUsTó A TuS ReDeS SoCiALeS... Twitter, Google+ y Facebook.

Monday, September 30, 2013

Despertando a la misma hora: reloj biológico

A veces sobre todo en la semana laboral, nos despertamos en los minutos previos a que suene el despertador. ¿Por qué sucede esto? Según Eduardo Estivill, director de la Unidad del Sueño del Instituto Dexeus de Barcelona: “La culpa la tiene el núcleo supraquiasmático. Esta zona del hipotálamo es nuestro reloj biológico. Nos indica cuándo tenemos que despertarnos y cuándo debemos dormir. Así, si lo acostumbramos, despertándonos siempre a una hora concreta, puede que con el tiempo él mismo se despierte siempre a la misma hora, sin estímulos externos. Esto le sucede a mucha gente después de sostener una rutina similar durante un tiempo prolongado".

¿Cuántas horas dormir?

Me pareció bastante interesante la siguiente nota, me la copio toda y la comparto por acá ;)

Si durmiésemos de forma completamente natural, sin alarmas u otro tipo de molestas perturbaciones, nos despertaríamos, aproximadamente, tras un múltiplo de 90 minutos (suponiendo que ese tiempo, variable en función del individuo, sea la duración de un ciclo completo). Por ejemplo tras 4.5 horas, 6 horas, 7.5 horas o 9 horas, pero nunca tras 7 u 8 horas (que no son múltiplos de 90 minutos). Una persona que sólo duerma un número de ciclos completos se sentirá más descansada que otra que aún durmiendo más no haya podido completar uno de los ciclos por haberse levantado antes de acabarlo (es decir, que lo haga en la etapa de sueño “profundo” y no en la inicial de sueño “ligero”). Así es como se explica que cuando nos despertamos de forma natural sin usar despertador, nos levantemos generalmente despejados ya que lo solemos hacer justo al concluir un ciclo. El secreto para despertarse despejado es hacerlo justo cuando acaba un ciclo de sueño y empieza otro, es decir, hacerlo en la etapa inicial de sueño “ligero”. Si interrumpimos un ciclo estamos rompiendo algún esquema predefinido con respecto al descanso, si el sueño se interrumpe en las fases de sueño profundo, el efecto de descanso se desvirtúa. Por ejemplo, en la fase en la que nuestros receptores sensoriales están desconectados para proporcionar descanso al organismo, despertarse significa sentirse desorientado y cansado, mientras que despertarse en las fases de sueño ligero no implica tal desestabilización.

En este caso también se encuentra la siesta ligera, con una duración no superior a 30 minutos, siendo mucho más efectiva si dura 20, y tras ella nos despertaremos frescos y dispuestos a emprender nueva actividad psicológica o física. Si alargamos la siesta más de lo necesario, nos levantaremos torpes, cansados y somnolientos, siendo más contraproducente que beneficiosa.

Conclusión: DESPERTAR DE FORMA NATURAL, NO UTILIZAR ALARMAS.

Mujer inteligente y soltera

Mientras más inteligente sea una mujer, su probabilidad de casarse va disminuyendo. De forma contraria, un hombre mientras más brillante sea tiene hasta un 40% de posibilidades de contraer matrimonio.

Las mujeres que están en los treinta que tienen una carrera profesional, encuentran que los hombres simplemente no son interesantes.

Mi punto de vista es: sí, estoy de acuerdo. Conozco de mujeres así, jeje. Muuuy brillantes y solteras pero felices. Es decir, como que el hombre pasa a ser un simple accesorio, un accesorio del que uno puede prescindir porque ya hay cosas más importantes por las cuales pensar.

Thursday, September 19, 2013

CóMo Ser FeliZ A PeSaR De Los ProBleMaS

La Biblia dice:
 
"Todos los días del afligido son malos; pero el que es alegre de corazón tiene un banquete constantemente.” (Proverbios 15:15

¿QUÉ significan estas palabras? Se refieren a nuestro estado mental y emocional. El “afligido” se concentra en el lado negativo de las cosas, y por eso sus días “son malos”, o deprimentes. En cambio, el que es “alegre de corazón” trata de ser positivo. Esa actitud lo ayuda a estar contento, como si siempre estuviera celebrando “un banquete”.

Todos tenemos problemas que nos impiden ser completamente felices. Sin embargo, podemos mantener un espíritu alegre aunque estemos pasando por malas rachas. Fíjese en lo que dice la Biblia:
  • No permita que las preocupaciones del mañana lo abrumen hoy. Jesucristo dijo: “No se preocupen por lo que pasará mañana [...]. Recuerden que ya tenemos bastante con los problemas de cada día” (Mateo 6:34, Biblia en Lenguaje Sencillo).

  • Trate de hacer una lista de las cosas buenas que le han ocurrido. Entonces, si un día está triste, sáquela y medite en ella. Además, no se concentre en sus errores. Aprenda de ellos y siga adelante. Cuando alguien conduce un auto no se queda mirando el espejo retrovisor; solo le echa un vistazo de vez en cuando. Y recuerde: Dios perdona de verdad (Salmo 130:4).

  • Si los problemas lo agobian, desahóguese con alguien que pueda animarlo. Las preocupaciones pueden entristecer el corazón, “pero la buena palabra es lo que lo regocija”, como dice Proverbios 12:25. La “buena palabra” de ánimo podría venir de un familiar o de un amigo cercano, alguien que no sea pesimista y que “am[e] en todo tiempo” (Proverbios 17:17).

Wednesday, September 18, 2013

10 FoRMaS De CoMeR mEnOs

Navengando en la web me encontré con un importante artículo, los consejos me parecieron muy prácticos. Me los copio con el permiso del autor y ¡a aplicar los 10 en la vida diaria!

En lo personal, debo luchar con el punto 5 y 9, jijiji... en el 9 la que tiene la culpa es mi mamá xD

1) Tené en cuenta que muchas características de las comidas afectan la saciedad: la apariencia, el gusto, cómo se sienten en la boca, cuánta masticación requieren, los nutrientes que contienen, la cantidad de alimento ingerido, etc. Comer es mucho más que llevarse a la boca y hay varias cosas que podemos tener en cuenta para achicar porciones sin pasar hambre, sin sacrificios.

2) Tomá agua o una sopa liviana antes de comer y esperá 10 minutos. Bajará la ansiedad y ocupará parte de tu estómago. Lo mismo para repetir: los procesos digestivos no son inmediatos y tu estómago necesita tiempo para avisarle a tu cerebro que está satisfecho.

3) Comé lentamente. Así notarás mejor los sabores de cada uno de los alimentos, apreciarás más el placer de charlar en la mesa y le darás más tiempo a los sistemas de control del apetito para que te indiquen que comiste lo suficiente.

4) No seas "terminadora": no hay por qué dejar el plato limpio. Por costumbre, por relatos familiares de hambrunas y demás, la mayoría de nosotros comemos todo lo que nos sirven y no paramos hasta terminar el plato, o el paquete de galletias. No importa cuán grande sea la porción. Si no podés evitarlo, achicá el plato.

5) Prohibido comer directamente de la bolsa, de la caja o de la fuente. No hay manera de no comer el doble si comés sin pasar por un plato, un pote o una taza que ajuste la medida. Servite, sentate y date tiempo para "pensar" lo que estás haciendo y disfrutarlo.

6) Llená tu plato de verdes si te gusta ver "volumen" sobre tu plato. Una buena ensalada entra por los ojos y, aunque no lo creamos, genera saciedad.

7) Comé más veces por día, pero menos cantidades: aumentar el número de ingestas a 5/6 por día es una de las reglas estrella de la dieta mediterránea. Hace que en las comidas principales los niveles de glucosa no estén tan bajos y evitemos, así, llegar a la mesa con una sensación de hambre desesperado.

8) Pensá en pequeño: achicá tu plato y hasta tu cuchara. Está probado que en general terminamos el plato y si servimos de más, lo terminaremos. Un estudio también reveló que una cuchara más chica hace que comamos más lento y la sensación de saciedad llega antes.

9) Antes de sentarte a comer, separá y guardá lo que sobra y queda para otra comida. Si está mano, seguramente repitas. Si tenés que levantarte, buscarlo, etc., servirte un segundo plato requerirá más esfuerzo.

10) Terminá con un postre: regalátelo. Si empezarás a consumir cantidades más chicas, no te olvides de sumar una rica fruta, geletina o algún postre light para terminar el almuerzo y la cena con un rico sabor en tu boca.

Tuesday, September 10, 2013

Los verdaderos adoradores se reconocen por sus frutos

Tocante a los adoradores verdaderos y los falsos, Jesucristo dijo a sus seguidores: “Nunca se recogen uvas de espinos o higos de cardos, ¿verdad? Así mismo, todo árbol bueno produce fruto excelente, pero todo árbol podrido produce fruto inservible; un árbol bueno no puede dar fruto inservible, ni puede un árbol podrido producir fruto excelente. [...] Realmente, pues, por sus frutos reconocerán a aquellos hombres”. De modo que los verdaderos adoradores se reconocerían por sus frutos, sus obras. ¿Cuáles son esos frutos? (Mateo 7:16-20.)

En primer lugar, la adoración verdadera une a los creyentes en un vínculo de amor. Jesús explicó a sus discípulos: “Les doy un nuevo mandamiento: que se amen unos a otros; así como yo los he amado, que ustedes también se amen los unos a los otros. En esto todos conocerán que ustedes son mis discípulos, si tienen amor entre sí”. Los auténticos seguidores de Cristo se tienen amor, un amor tan grande que a los ojos de todos queda claro que ellos son los que practican la religión verdadera (Juan 13:34, 35).

Por esta razón, sería impensable que los cristianos verdaderos se levantaran en armas unos contra otros. ¿Siguen esta norma los miembros de las iglesias? En la II Guerra Mundial, la única religión organizada cuyos fieles se negaron sistemática y rotundamente a apoyar el esfuerzo bélico fue la de los testigos de Jehová. Hanns Lilje, ex obispo de la Iglesia Protestante de Hannover (Alemania), escribió lo siguiente sobre los Testigos: “Pueden decir con justicia que son el único grupo importante de objetores de conciencia en el Tercer Reich”. Durante aquel conflicto, los Testigos de muchos países estuvieron dispuestos a sufrir represalias antes de promover o apoyar la guerra.

¿Qué otros frutos indicó Jesús que identificarían a los discípulos verdaderos? En la oración del padrenuestro empezó diciendo: “Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga a nosotros tu reino, hágase tu voluntad, así en la tierra como en el cielo”. Jesús asignó prioridad a la santificación del nombre personal de Dios, Jehová, y expresó el deseo de que en toda la Tierra se hiciera la voluntad de su Padre mediante el Reino celestial. ¿A qué religión se la conoce por hacer público el nombre Jehová y proclamar que el Reino de Dios es la única esperanza que tiene la humanidad de vivir en paz? Los testigos de Jehová, portadores del nombre divino, dan a conocer las buenas nuevas del Reino en 236 países y territorios y distribuyen publicaciones en más de cuatrocientos setenta idiomas (Mateo 6:9, 10, Sagrada Biblia, Serafín de Ausejo).

También siguen el ejemplo de Jesús manteniéndose al margen de la política y las controversias sociales. “Ellos no son parte del mundo, así como yo no soy parte del mundo”, dijo Jesús de sus discípulos. Además, los Testigos aceptan la Biblia como la Palabra de Dios, convencidos de que “toda Escritura es inspirada de Dios y provechosa para enseñar, para censurar, para rectificar las cosas, para disciplinar en justicia, para que el hombre de Dios sea enteramente competente y esté completamente equipado para toda buena obra” (Juan 17:14, 17; 2 Timoteo 3:16, 17).

La religión verdadera se distingue de las demás

Todos estos frutos —mostrarse amor abnegado, santificar el nombre de Jehová, proclamar el Reino de Dios, mantenerse separados del mundo y tener fe en la Biblia— caracterizan a los verdaderos siervos de Dios y los distinguen de las demás religiones. Después de varias conversaciones con los testigos de Jehová, una señora sacó sus propias conclusiones y les dijo: “Conozco muchas religiones, y todas se parecen. Los únicos que son totalmente diferentes son ustedes”.

Está claro que no todas las religiones llevan a un mismo Dios. Pero hay una religión que se distingue de todas las demás: los testigos de Jehová, que ya ascienden a más de siete millones en todo el mundo. Al apoyar la Palabra de Dios, la Biblia, y atenerse a ella, han logrado lo que ningún otro grupo u organización: unir a personas de diversas nacionalidades, lenguas, etnias y razas en la adoración del único Dios verdadero, Jehová. Los Testigos le ayudarán con gusto a aprender acerca de Jehová, averiguar lo que él pide de nosotros y experimentar la paz y la seguridad que viene de adorarle de la manera que él aprueba. Merece la pena aspirar a esa meta, ¿verdad?

Monday, September 09, 2013

¿Llevan todas las religiones a un mismo Dios?

A lo largo de nuestra vida tomamos diferentes decisiones, unas que son cuestiones de gusto personal y otras que repercuten en nuestro bienestar. Y la religión ¿ es una cuestión importante o solo de gusto?

Hay quienes dicen que no importa la religión que uno escoja, con tal todas llevan al mismo Dios.

Está claro que alrededor del mundo hay miles de religiones pero las cinco principales son el budismo, cristianismo, hinduismo, islam y judaísmo. Sin embargo, cabe preguntarse si todas las religiones llevaran a un mismo Dios, ¿no deberían tener mucho en común en sus enseñanzas, su manera de representar a Dios y su explicación del propósito divino estas cinco religiones?

Los hindúes creen en una multitud de deidades, mientras que los budistas ni siquiera parecen estar muy seguros de si existe o no un Dios personal. El islam enseña que solo hay un Dios. Y lo mismo hacen las iglesias que afirman ser cristianas, aunque muchas de ellas dicen que Dios es una Trinidad. Incluso entre estas iglesias existe una amplia variedad de enseñanzas. María, la madre de Jesús, es objeto de veneración para los católicos, pero no para los protestantes. Además, los católicos tienen prohibidos casi todos los métodos anticonceptivos, mientras que la mayoría de los protestantes no. Y entre los mismos protestantes no hay consenso en cuestiones tales como la homosexualidad.

Si todas las religiones llevaran a un mismo Dios, las veríamos promoviendo la paz y unidad entre la humanidad. Pero ¿lo están haciendo? La historia demuestra que en lugar de unir a la gente, la religión ocasiona divisiones y peleas. Veamos algunos ejemplos.

En los siglos XI a XIII, la cristiandad, es decir, el conjunto de países que se llaman cristianos, guerrearon contra las potencias islámicas en una serie de cruzadas. En la Europa del siglo XVII, católicos y protestantes se enzarzaron en la guerra de los Treinta Años. En 1947, tan pronto como el subcontinente indio obtuvo su independencia de Gran Bretaña, hindúes y musulmanes combatieron entre sí. En tiempos más recientes, católicos y protestantes lucharon por años en Irlanda del Norte. En Oriente Medio, judíos y musulmanes todavía no han hallado la paz entre sí. Pero a la cabeza de la lista de conflictos debe colocarse la II Guerra Mundial, pues en ella participaron miembros de las cinco religiones principales y hasta hubo personas de la misma fe en bandos contrarios.

La conclusión es obvia. Las religiones del mundo no han traído paz y unidad y no han conducido a la gente a Dios. Al contrario, han dividido a la humanidad y han pintado un cuadro confuso de quién es Dios y de cómo adorarle. Por consiguiente, todo el que quiera adorar al Dios verdadero tiene que elegir con cuidado el camino que seguirá. Esto está en armonía con lo que dice la Biblia, uno de los libros religiosos más antiguos que se conocen.

Por lo tanto, Si queremos adorar y servir al Dios verdadero, tenemos que decidirnos por el camino correcto. ¿Qué nos puede ayudar a elegir bien en materia de religión? ¿Cómo podemos identificar a los verdaderos adoradores de Dios?

Analizaremos este tema en la siguiente publicación.